Banya rusa – Historia y tradiciones de la sauna rusa

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La sauna es venerada en muchos países. En la cultura rusa, una sala con vapor caliente – llamada banya – siempre desempeñó un lugar destacado y formó parte integral de la vida diaria de los antiguos Eslavos. En la banya se produce una total purificación, y no sólo a nivel físico sino también en el aspecto espiritual.

Banya rusa – Historia y tradiciones de la sauna rusa

La sauna rusa es esencialmente distinta de las europeas y asiáticas debido principalmente a la alta temperatura y también por la particularidad de un elemento básico: la escoba de abedul. La sauna tiene sus propias reglas, tradiciones, costumbres e incluso ceremonias.

Los antiguos Eslavos creían que la sauna era la combinación perfecta de cuatro elementos – fuego, agua, tierra y aire; por tanto, la sauna era considerada un lugar sagrado. Aquel que se trataba en la sauna mejoraba su fuerza y salud. Incluso existía la creencia de que si algún paciente no se recuperaba después de los baños, ya nada se podría hacer por él.

La historia de la sauna rusa

Se desconoce con exactitud cómo y cuando los Eslavos comenzaron a organizar la banya por primera vez. El historiador griego Heródoto (s. V a.C.) señalaba que ya los antiguos escitas que vivían en Ucrania la usaban. Disponían una sencilla estructura con tres palos doblados entre sí y recubiertos de fieltro. Después instalaban una tina en medio de este recinto y en la que echaban piedras calientes.

Las obras del historiador Procopio de Cesarea (s. V d.C) apuntan a que los antiguos Eslavos, a lo largo de su vida, se sometieron regularmente a tratamientos de agua y visitaban asiduamente la sauna. En ella celebraban eventos señalados, bañaban a los recién nacidos y, de alguna manera, acompañaban el paso al otro mundo de los fallecidos.

La construcción de saunas en Rusia comenzó a popularizarse a mediados del siglo V. Incluso la llegada del Cristianismo, que se produjo 5 siglos más tarde y prohibiría completamente cualquier expresión de medicina natural, fue incapaz de erradicar su uso cotidiano y de impedir que formara, de forma definitiva, parte del estilo de vida ruso. Cabe destacar también que los rusos comenzaron a visitar las saunas antes de las fiestas religiosas.

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No es fácil de creer, pero algunos aldeanos que no disponían de sauna usaban hornos tradicionales que habitualmente servían para calentar la casa o cocinar. Estos hornos tenían espacio suficiente en su interior– casi un metro y medio de profundidad y aproximadamente medio metro de altura. Después de cocinar, se extraían las cenizas del horno caliente , el hollín era enjuagado y extendida paja en la parte inferior. Los rusos colocaban una tina de agua caliente para calentar las paredes, subirse encima, tumbarse y tomar el baño de vapor. Después se echaban por encima agua fría. A todos gustaba este método, a grandes y niños, y a aquellos que no podían entrar en el horno por sí mismos, se les ayudaba subiéndolos a una tabla especial.

Prácticamente cada casa en Rusia, fuera rica o pobre, tenía una sauna que se calentaba una vez a la semana. Si las casas con escasos recursos no se la podían permitir, siempre podían acudir a las saunas comunes. El sábado era considerado el día de la sauna.

Si una familia disponía de una, todos sus miembros la usaban a la vez. De todas formas, los ricos preferían las grandes saunas públicas en lugar de las domésticas, lugares donde gente de cualquier sexo y edad se bañaba junta. Además, para los clientes ricos había gabinetes y rincones separados. Sólo tras el Decreto de Catalina la Grande, el “baño” público fue prohibido. En 1743, las saunas fueron segregadas en zonas masculinas y femeninas.

El siglo XIX vio la aparición, en la mayor parte de las grandes ciudades, de saunas caras, ricamente amuebladas, con buenos empleados y con suntuosas cafeterías. La más lujosa y famosa era Sandunovskie banyas (“Sanduns”) en Moscú. Toda la nobleza rusa acudía estas saunas, así como los extranjeros, que también comenzaron a sentir el placer de frecuentarlas. En 1992, las “Sanduns” fueron declaradas monumento arquitectónico y pasaron a disfrutar de protección estatal.

Saunas en blanco y negro

Al principio, las saunas se construían de forma “negra” – по-чёрному [pa chyór-na-mu], cuando no existía una pipa que extrajera el humo y el hollín. Los techos y las paredes rápidamente se ennegrecían, hecho que daba nombre a este tipo de saunas. En este caso, los ayudantes abrían frecuentemente la puerta delantera para airear la estancia.

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Las saunas “Blancas” – по-бе́лому [pa byé-la-mu] – aparecieron mucho más tarde. Estaban equipadas con una pipa y un sistema de ventilación bastante sofisticado. En estas saunas, el aire de la sala se calentaba con la ayuda de una estufa especialmente equipada y revestida de piedra. Tales salas eran mucho más fáciles de calentar y además de mantener cálidas. Durante el baño el usuario podía añadir vapor constantemente si así lo deseaba.

La sauna en la vida de los Eslavos

La banya era un componente fundamental en la vida de todo Eslavo. En ellas se daba a luz, se aseaba y también trataban diversas enfermedades. Fue un consuelo contra problemas como el mal de ojo o el infortunio. Posteriormente, el simple hecho de invitar a alguien a una sauna se convirtiría en la base de la hospitalidad. Antes de nada, el visitante era invitado a “limpiarse”, y sólo entonces se le servía bebida y comida. Una tradición descrita en muchas ocasiones en innumerables cuentos fantásticos e historias rusas.

En banya rusa por Tikhov
En banya rusa por Tikhov. Fuente: Wikipedia.

La sauna era un componente fundamental en la vida de todo Eslavo. En ellas se daba a luz, se aseaba y también trataban diversas enfermedades. Fue un consuelo contra problemas como el mal de ojo o el infortunio. Posteriormente, el simple hecho de invitar a alguien a una sauna se convirtiría en la base de la hospitalidad. Antes de nada, el visitante era invitado a “limpiarse”, y sólo entonces se le servía bebida y comida. Una tradición descrita en muchas ocasiones en innumerables cuentos fantásticos e historias rusas.

Los curanderos de los pueblos, a menudo celebraban sus ritos místicos en la propia sauna. Durante muchos siglos previos al desarrollo de la medicina tradicional, la sauna se usaba para el tratamiento de multitud de dolencias. Esto se debe al hecho de que los métodos en los que se usa el vapor afectan a todo el cuerpo y dotan a las células de una carga de energética que estimula la activación de sus procesos químicos y biológicos produciendo un efecto de rejuvenecimiento en las mismas.

La sauna proporcionaba calma, placer, relax, sanación de enfermedades, en definitiva, rejuvenecía el alma. Al que entraba en una sauna se le daba un rábano y, en caso de sed, siempre había preparado kvas frío en la sala en la que se cambiaban. La menta y otras hierbas fragantes también jugaban un papel fundamental. La menta se introducía en el kvas y también con ella y otras hierbas se cubrían los banquillos. Las escobas se elaboraban con abedul.

Costumbres y tradiciones de la sauna rusa

La principal y más famosa tradición de la sauna rusa es la escoba. Hay distintos tipos de escobas con sus propias características de uso. Cada amante de la sauna probablemente tenga su propia forma de aplicar esta escoba, y que seguramente rechazará compartir contigo porque se trata de casi un secreto profesional. Diferentes hierbas se usan para rociar el carbón caliente y las paredes, y pequeños ramilletes de hierbas secas cuelgan de las esquinas para diseminar su aroma. De esta forma, se combina el relax y la curación del cuerpo.

Todas estas métodos llevados a cabo en la sauna llegaron a nuestros días a través de viejas leyendas sobre el agua “viva” y “muerta”. El agua sucia, estancada o ya usada estaba “muerta”. Únicamente el agua corriente y fresca estaba “viva”. Por tanto, tras un buen lavado y un baño de vapor, era tradición la obligación de tomar una ducha fría. Otra opción era la de sumergirse directamente en la nieve, tradición que permanece viva hoy en día, aunque despojada de su significado inicial.

Muchas costumbres se asociaban con el guardián de la sauna – El Bannik. Dado que se consideraba un ser malvado, estaba acostumbrado a tentar de muchas maneras: regalos, obsequios, etc. El que entraba debía pedir permiso demostrando obediencia y cortesía, y al salir de la sauna mostrar agradecimiento a Bannik con una inclinación. Para atraer la simpatía de Bannik, ofrecían pan de centeno generosamente espolvoreado con sal. El baño se debía tomar antes de cada noche, dado que Bannik y otras fuerzas del mal estaban en la sauna en ese momento. Se creía peligroso provocar el enfado del espíritu; te podían quemar con vapor, golpear con una piedra, o verter agua hirviendo sobre uno.

Los beneficios de la banya rusa

Actualmente, los beneficios de la sauna son ampliamente reconocidos por muchos especialistas. Relaja, cura el cuerpo, limpia los poros, elimina toxinas, mejora en general la coordinación de movimientos, etc. Los tratamientos en la sauna y la posterior inmersión en agua fría o el frotarse la piel con nieve, contribuyen a la mejora del estado general del cuerpo y tienen un efecto positivo en el trabajo del sistema inmunitario.

Además de esta curación corporal, la banya es una descanso para el alma. Escuchar el chasquido de la madera ardiendo y sentir el fragante aroma de las hierbas provoca el ambiente idóneo para que el pensamiento comience a reflexionar sobre asuntos existenciales. Incluso hoy, con la disponibilidad de todo tipo de servicios y comodidades en cada casa, el baño permanece como un atributo indispensable del alma rusa.

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Traducido del inglés por Carlos Orti Hernandez.

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