Los apartamentos comunales como parte de la historia rusa

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A lo largo de las décadas, los apartamentos comunales en Rusia se han convertido no solo en un tipo de vivienda, sino también en tema de investigación para antropólogos, historiadores y sociólogos. ¿Qué son los apartamentos comunales? ¿Existen en la Rusia moderna? ¿Qué tiene de interesante este fenómeno? ¡Vamos a descubrirlo!

Los apartamentos comunales como parte de la historia rusa

Precursores de los apartamentos comunales

A pesar del error común, el apartamento comunal no es un invento del período soviético. Los primeros prototipos de apartamentos comunales aparecieron en Rusia en el siglo XVIII: los propietarios de pequeñas casas solían dividir una planta de su edificio de 3 a 6 partes y alquilarlas. Varias familias-vecinas que alquilaban ese espacio vivían juntos en un área relativamente pequeña, donde tenían que compartir una cocina y un baño. A veces la gente no tenía suficiente dinero para alquilar ni siquiera una habitación, así que los dueños de las casas alquilaban una esquina, un espacio pequeño en el pasillo o en la escalera, que era lo suficientemente grande como para acomodar una cama.

Sin embargo, estos apartamentos no se llamaban todavía “comunales” sino que tenían el hermoso nombre de “habitaciones amuebladas”.

La tendencia hacia la creación de apartamentos comunales comenzó en el siglo XIX debido al crecimiento industrial en Rusia y Europa. Los trabajadores solían unirse en pequeños grupos para alquilar juntos varias habitaciones en un apartamento grande. Esta conexión por conocimiento personal o la profesión es un rasgo distintivo de este período de la historia de la vida comunitaria en Rusia. El alquiler conjunto era una práctica común no solo para algunos trabajadores, sino también para estudiantes, artistas o escultores principiantes. El alquiler, sin embargo, seguía siendo bastante caro, y la mayoría de los trabajadores no podía permitirse el lujo de vivir cómodamente en apartamentos y vivían en barracas de madera en las afueras de la ciudad, que también se dividían en habitaciones y rincones.

La revolución de 1917. El inicio de los apartamentos comunales

El término “apartamento comunal” se incorporó al idioma ruso después de la Revolución de 1917. Los bolcheviques, quienes derrocaron el poder real, pronto se enfrentaron al problema del asentamiento humano. Antes de que se lanzara el primer plan quinquenal y comenzara la construcción masiva de áreas residenciales, los bolcheviques implementaron la medida que ahora se llama la “consolidación”. La consolidación fue la eliminación forzosa del “espacio vital excedente” de los propietarios ricos con el objetivo de alojar a los trabajadores de las afueras.

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El primer paso hacia la consolidación fue la ley sobre la abolición de la propiedad privada de bienes raíces en ciudades. Debido a esta ley, los propietarios perdieron los derechos sobre sus hogares, y el espacio vital se distribuyó entre los trabajadores y los campesinos que vinieron a trabajar a la ciudad.

La política de consolidación fue justificada por los bolcheviques como “el principio de encontrar y proporcionar viviendas a los trabajadores a costa de los elementos parásitos burgueses”. El primer resultado de este “principio” fue el hecho de que solo en el otoño de 1918, 3197 “familias burguesas” (unas 15000 personas) fueron desalojadas de Moscú, y más de 20000 trabajadores se mudaron a sus apartamentos. Durante los siguientes 6 años, alrededor de 500 mil personas en Moscú y 300 mil personas en Petrogrado (ahora San Petersburgo) se instalaron en cómodos apartamentos. Sin embargo, pronto las ciudades empezaron a quedarse nuevamente sin espacio y se redujo el espacio habitable asignado anteriormente. Entonces, en 1926, el estándar sanitario por persona era de 13,5 metros, y en 1931 se redujo a 9 metros por persona. Este declive tangible en el estándar residencial fue provocado por una gran afluencia de personas de aldeas y áreas rurales a grandes ciudades.

La segunda ola de asentamientos de viviendas comunales

La segunda etapa en la historia de los apartamentos comunales fue la posguerra. Al final de la Segunda Guerra Mundial, las ciudades rusas presentaban una vista deprimente: casas destruidas, bombardeadas y quemadas, barrios residenciales demolidos. Los habitantes de las ciudades no tuvieron más remedio que volver a consolidarse. Fue durante estos años de posguerra que el fenómeno de los apartamentos comunales de masas floreció y duró hasta principios de los años setenta.

Un apartamento comunal era una especie de micro-sociedad cerrada con sus propias reglas estrictas y específicas que debían seguirse. Cada apartamento comunal tenía un presidente cuya tarea era establecer el orden dentro del apartamento y asegurarse de que se cumpliera. Se introdujeron varias reglas para el funcionamiento normal de un apartamento comunal: por ejemplo, horarios de limpieza, horarios de cocina, horarios de ducha y lavado, etc. Cada miembro de esta sociedad comunitaria debía comprender que no solo su propia comodidad, sino también la vida entera de esta micro-sociedad dependía del cumplimiento de las reglas. A menudo, el incumplimiento del horario establecido, así como la diferencia de caracteres, causaban escándalos y desacuerdos entre los residentes de los apartamentos comunales.

Esta nueva sociedad comunal era muy diferente de la del siglo XIX, en la que personas de la misma profesión se unían para alquilar habitaciones y vivir juntas. Los apartamentos comunales de posguerra ya no seguían ese principio. Personas de diferentes profesiones y nivel educativo vivían en el mismo departamento al mismo tiempo: maestros, médicos, obreros de fábrica, carteros, porteadores, etc. También eran personas de diferentes edades y nacionalidades. A menudo, una de las habitaciones estaba ocupada por alguien con adicción al alcohol o con parásitos, lo que complicaba notablemente la vida de todos los demás vecinos. Sin embargo, el alojamiento de gente marginal junto a otras personas hizo posible garantizar un mejor control y seguridad de personas y locales (imagínate lo que podría suceder si varias personas adictas al alcohol vivieran en el mismo apartamento).

Una nueva etapa en la vida de las personas: apartamentos personales

La construcción residencial masiva comenzó a finales de los años sesenta y setenta. Como dijo uno de los personajes de la película “La portería de Pokrovsky”, esto llevó al “éxodo de personas de colmenas comunes a nidos personales”. La construcción de viviendas fue solo parcialmente pública: las fábricas, institutos y otras empresas también financiaron la construcción de viviendas para sus empleados. A menudo los empleados incluso participaban en la construcción de sus propias casas. La construcción fue típica y por lo tanto rápida. Gracias a este tipo de construcción, se edificaron grandes áreas residenciales en todas las ciudades de la Unión Soviética y la mayoría de los ciudadanos pudieron mudarse allí.

El fin de la era soviética y hoy en día

El colapso de la Unión Soviética ha dado lugar a muchos problemas en todas las esferas de la vida del pueblo ruso y la vivienda no fue una excepción. La mayoría de los proyectos de construcción se congelaron, y con la transición del país a un nuevo tipo de economía, muchos residentes de apartamentos comunales perdieron la esperanza de ser reasentados algún día. Las empresas privadas que ahora estaban involucradas en la construcción de viviendas asignaron un número significativamente menor de apartamentos en sus arreglos construidos para reubicar los apartamentos comunales.

Para aquellos que aún comparten apartamentos con otras familias y personas, la vida suele ir acompañada de una serie de problemas, por ejemplo:

– Como norma general, los apartamentos comunales se organizaron en edificios antiguos que requieren reparaciones importantes tanto dentro como fuera del edificio, las personas que viven allí a menudo no tienen suficiente dinero para renovar sus habitaciones y áreas comunes (cocina, baño, inodoro);

– Muchos de los edificios antiguos fueron construidos en el siglo XIX y principios del siglo XX bajo los estándares de esa época, por lo que muchos de ellos, por ejemplo, no tienen un lugar especial para un baño. Es bastante común en el apartamento comunal ver una bañera en la cocina o una cabina de ducha en las escaleras de servicio, ya que no hay otro lugar para colocarlos;

– A menudo, los apartamentos comunales se convierten en un hogar para personas problemáticas que causan muchos dolores de cabeza a sus vecinos. Además, la cultura general de la vida cotidiana en los apartamentos comunales de hoy es significativamente más baja que en los años soviéticos.

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El reasentamiento del apartamento comunal sigue siendo un tema de actualidad para muchas grandes ciudades rusas. San Petersburgo sigue siendo reconocida como la capital rusa de apartamentos comunales (75-80 mil). En algunas ciudades, los gobiernos locales encontraron formas originales de abordar el problema. En el mismo San Petersburgo, por ejemplo, los apartamentos comunales en la isla Vasilievsky, donde se encuentran los edificios más antiguos, recibieron el estatus de hoteles. Ahora los turistas que quieren ver este fenómeno de apartamentos comunales con sus propios ojos pueden reservar una habitación para ellos y acercarse a la atmósfera auténtica. Otros apartamentos comunes se conservan y se convierten en museos, en lo que sumergirse en la vida del pasado soviético reciente.

Conclusion

Les hemos contado la historia de los apartamentos comunales, una parte importante de la historia rusa tardía y la vida de muchos rusos hasta estos días. ¿Tienes una historia de apartamentos comunales en tu país? Háganos saber en los comentarios!

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El autor: Aleksandra Shilovskaia

Culturóloga, estudiante de maestría de la Universidad Herzen, profesora de ruso como lengua extranjera y promotora de la cultura rusa.

Traducido del inglés por Luis Iglesias.

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